LOS SERVICIOS



1. Definición, clasificación y ubicación de los servicios.


El sector terciario lo componen aquellas actividades económicas, cuya finalidad no es producir bienes, sino prestar servicios al consumidor, o a los productores del sector primario o secundario. Se trata de un sector muy heterogéneo, en el que cabe cualquier actividad pública o privada que no sea productora de objetos físicos, sinó que creen valor a partir de elementos intangibles. Así estas actividades pueden ir desde la educación, o la sanidad hasta el turismo, el transporte o el comercio, cuya actividad se basa en el servicio al ciudadano o cliente.
Algunas características del sector servicios que son comunes a la variada gama de actividades generadas en su seno:

Son perecederos: Los servicios no pueden ser almacenados, por lo que un servicio no prestado constituye una pérdida para la empresa (una plaza vacía en un avión, por ejemplo).
Va unida la producción del servicio y el consumo del mismo: la producción del servicio “viaje de avión” se desarrolla al mismo tiempo que el cliente viaja en ese avión).
Intangible: un servicio no se puede tocar, son sensaciones (un viaje, una noche de hotel…)
Heterogéneo: existen gran variedad de servicios, tanto públicos como privados, tanto hacia individuos como hacia empresas.
Esta diversidad de servicios hacen que su clasificación sea compleja y pueda atender a múltiples criterios. Las clasificaciones más usuales responden a los siguientes criterios:
Según la aparición histórica de los servicios en el panorama económico mundial:
      • Terciario Tradicional: actividades que han estado presentes desde siempre en las relaciones económicas y sociales: actividades administrativas, militares, religiosas, comercio, enseñanza, sanidad, transporte…
      • Terciario moderno: su aparición y máximo desarrollo coincide con la industrialización la expansión capitalista: actividades financieras, bursátiles, servicios a empresas…
      • Terciario postindustrial: su desarrollo es reciente y está ligado a la aparición de nuevas tecnologías y servicios muy especializados: informática, telecomunicaciones, consultoría, etc.
Según la propiedad del prestatario del servicio y los objetivos que con él se pretendan:
      • Servicios públicos: el servicio lo prestan los organismos públicos, quienes buscan un objetivo social en la prestación de los servicios: educación, sanidad, militares…
      • Servicios privados: la prestación la realizan empresas privadas cuyo objetivo es la obtención de beneficio económico, comercio, transporte, turismo…
Según la frecuencia de uso de los servicios por parte de la ciudadanía:
      • Terciario Banal o ubícuo: su uso es muy frecuente, con lo que su distribución territorial es generalizada (comercio de comestibles).
      • Terciario Anómalo o especializado: su uso es menos frecuente, con lo que su localización será mas concreta, junto a la demanda del servicio en grandes ciudades (servicios a empresas).

Las actividades terciarias no siempre han sido bien consideradas en los análisis económicos. En un principio se pensaba que las actividades que no fueran agrarias o industriales (es decir las que no dejasen restos materiales), no generaban riquezas a los Estados. Este pensamiento fue evolucionando según avanzaba la revolución industrial, puesto que iban apareciendo nuevas actividades que no eran ni agrícolas ni industriales y sin embargo eran generadoras de beneficios. No fue hasta el crak económico de 1929 cuando el terciario comenzó a despertar un gran interés debido a que sirvió de colchón amortiguador a la crisis, ya que absorbió gran parte de la mano de obra afectada por los despidos. A partir de entonces este sector se convirtió en un refugio ante situaciones de crisis, como se pudo observar también en los años 70. Sin embargo el crecimiento del sector terciario en detrimento de los otros dos sectores, no es más que la evolución lógica de la economía que ya explicó Rostow y que se observa en los países desarrollados.
A escala mundial es en los países desarrollados donde las actividades terciarias han ido creciendo hasta situarse como el sector económico más dinámico y productivo (con altos ingresos), además de ser el sector que ocupa a la mayor parte de la población activa. Mientras, en los países subdesarrollados se pueden presentar o bien una baja participación en ambos componentes o bien un alto porcentaje en el empleo pero sin acompañamiento de ingresos elevados, debido a que los servicios allí presente suelen ser improductivos (sector público hipertrofiado). Se comprueba por lo tanto, que el aumento del nivel de vida de las distintas sociedades va unido a un amento de los servicios productivos, tanto hacia los individuos como hacia las empresas
A una escala estatal, las empresas de servicios se suelen localizar en las ciudades, junto a la demanada, sobre todo las de servicios especializados, sin perjuicio de que existan algunas otras distribuidas de manera irregular por el territorio, que abastezcan y presten servicio a las poblaciones rurales. La localización urbana de los servicios está más marcada en los países subdesarrollados, donde las diferencias de poder adquisitivo son mayores entre las sociedades urbanas y rurales.
La distribución intraurbana de los servicios viene determinada por el tipo de servicio del que tratemos, así el comercio minorista especializado (textil, calzado…) u otros servicios que atienden a toda la ciudad (dentistas, abogados, administración pública…) tienden a situarse en el centro urbano; existen otro tipo de servicios, los directivos, que también tienden a situarse en la parte más prestigiosa de la ciudad, esto es el centro y los ensanches; finalmente otros buscan localizaciones periféricas, como aquellos que necesitan mucho espacio, aquellos que sirven a industrias localizadas en polígonos periféricos o aquellos servicios que abastecen a la población residente en los extrarradios (p. ej. Hipermercados).

2. Los Transportes.

2.1. Definición de los transportes y factores condicionantes.

El transporte es una actividad del sector terciario, entendida como el desplazamiento de objetos o personas (contenido) de un lugar (punto de origen) a otro (punto de destino) en un vehículo (medio o sistema de transporte) que utiliza una determinada infraestructura (red de transporte). Esta ha sido una de las actividades terciarias que mayor expansión ha experimentado a lo largo de los últimos dos siglos, debido a la industrialización; al aumento del comercio y de los desplazamientos humanos tanto a escala nacional como internacional; y los avances técnicos que se han producido y que han repercutido en una mayor rapidez, capacidad, seguridad y menor coste de los transportes.
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Ilustración 1. Definición de transporte.

Los medios de transporte son los diferentes sistemas o maneras de desplazar un determinado contenido de un lugar a otro. Estos se clasifican en medios terrestres (ferrocarril, automóvil), aéreos (avión) o acuáticos (fluviales o marítimos), cada uno de los cuales necesitará unas infraestructuras diferentes para su funcionamiento: Vías férreas y estaciones para el tren, carreteras para los automóviles, aeropuertos para los aviones, y puertos náuticos para los barcos.
La red de transporte es la infraestructura necesaria para la circulación de los vehículos que transportan las mercancías o las personas. Suelen estar dispuestas en el territorio conectando los núcleos de población de tal manera que se genere una red o malla de diferente densidad dependiendo del tráfico generado en la zona, normalmente las redes más densas se sitúan entorno a los nudos o lugares en los que se conectan varios ejes o sirven de intercambiador entre medios de transporte diferentes (carretera-aeropuerto; carretera-puerto; ferrocarril-carretera...).
La existencia de unas u otras redes de transporte, o de la mayor o menor densidad de las mismas viene determinada por una serie de factores condicionantes, históricos, naturales o espaciales:
Condicionantes históricos: acontecimientos históricos o decisiones tomadas en el pasado, como la localización de la capital estatal, políticas más o menos centralistas, conflictos internos y externos, etc. pueden haber influido en el diseño de la red de transporte.
Condicionamientos naturales: el relieve o el clima determinan de una manera importante los ejes de transportes. Así pues, el ferrocarril o la carretera se han de adaptar al relieve, siguiendo el paso natural por los puertos de montaña o bien salvar estos accidentes mediante la construcción de túneles, viaductos, etc. También el relieve es un condicionante para la localización de aeropuertos (para facilitar la maniobrabilidad de los aviones) y de puertos (que necesitan un determinado calado para el acceso de los barcos). El clima condiciona el transporte por carretera o ferrocarril en invierno, debido a las posibles nevadas o heladas, mientras que el transporte fluvial se va a ver determinado tanto por el invierno (ríos helados) como en verano (estiaje de los ríos).
Condicionamientos espaciales: La distribución de los asentamientos de población en el territorio, así como la localización de las industrias, las materias primas y las fuentes de energía influyen de manera decisiva en la red de transportes, tanto en la densidad de la misma como en la conectividad de los ejes.

2.2 Tipologías de transporte.


Transporte terrestre.

El transporte terrestre es aquel cuyas redes se extienden por la superficie de la tierra. Sus ejes son visibles, debido a que están formados por una infraestructura construida previamente por la que discurren las mercancías y las personas. Así pues existen redes de carreteras, caminos, ferrocarriles y otras redes especiales (eléctricas, de comunicaciones, oleoductos y gaseoductos). Denominamos flujo al tráfico que circula por la red de transporte, mientras que la capacidad es el flujo máximo que es capaz de absorber la red.
Estas redes de transporte terrestre las podemos clasificar en función de su densidad en tres tipos: ejes aislados, que serían aquellos que unen exclusivamente dos puntos en el territorio, lugar de producción y de consumo (redes de algunas zonas de países desarrollados en los que la población es escasa los recursos naturales no son explotados); redes poco estructuradas, en la que existen varios ejes, conectados o no entre sí, sin que exista una jerarquzación entre ellos (redes de países subdesarrollados); redes estructuradas, son aquellas en las que existe un elevado número de ejes, conectados entre sí y organizados de una manera jerárquica, lo que facilita el transporte por todo el territorio (redes de países desarrollados).

Eje aislado Red poco estructurada Red estructurada
Ilustración 2. Esquemas de los tipos de ejes terrestres según su densidad y organización.

Transporte por carretera: es el más importante en la actualidad tanto para mercancías como para personas, debido al gran desarrollo de los vehículos públicos y privados, (coches, camiones o autobuses). Su ventaja radica en la gran flexibilidad que presenta, pues no se restringe a seguir unas rutas fijas como el ferrocarril, sino que dada la interconexión de los diferentes ejes se puede llegar a cualquier lugar siguiendo las carreteras. Como desventajas presentan el elevado coste de construcción y mantenimiento de las infraestructuras viarias, o la congestión generada debido al aumento de los flujos.
El origen de esta red hay que buscarla en los antiguos caminos de herradura que fueron transformados desde finales del siglo XIX y durante todo el siglo XX en carreteras. Además se han ido construyendo nuevas vías que han ido facilitando el transporte y jerarquizando la red, así encontramos redes viarias compuestas por autopistas, autovías, vías rápidas, carreteras de diferentes anchos y caminos asfaltados o ripiados. En los países desarrollados, la red es densa y altamente jerarquizada, constituyendo el principal objetivo de las autoridades el mantenimiento de las infraestructuras ya construidas y la transformación en autopistas de las vías de circulación más densas; mientras que en los países subdesarrollados, la red es bastante menos densa y presenta problemas de acondicionamiento, asfaltado, sinuosidad, etc.
Transporte por ferrocarril: Su principal ventaja radica en su capacidad para transportar grandes volúmenes de mercancías, que se contrapone con su inflexibilidad, pues únicamente puede alcanzar los lugares a los que lleguen las vías férreas. Su desarrollo se concentró en el siglo XIX en el seno de los países desarrollados, siendo soporte de la primera revolución industrial. La mayor parte de la rede ferroviaria procede de esos momentos. Durante el siglo XX, le surgieron grandes competidores, como el avión para el transporte de viajeros de larga distancia o el transporte por carretera para la corta distancia y las mercancías. El ferrocarril se ha adaptado a las nuevas circunstancias desarrollando más velocidad, mayor confort y especialización en el tráfico de mercancías (contenedores, cisternas, vagones frigoríficos…). El futuro del ferrocarril está en las redes de Alta velocidad, que actualmente se están diseñando, como es el caso de la red europea.
Transportes especiales: Estas redes son exclusivas para transportar un único producto, como el petróleo a través de oleoductos, el gas a través de gaseoductos, la energía eléctrica a través de las redes de Alta tensión, o la información a través de la red telefónica.

Transporte Aéreo.

El transporte aéreo se ha desarrollado a lo largo del siglo XX, con especial incidencia a partir de la segunda mitad del siglo, cuando los avances técnicos aplicados a la aviación (motor a reacción, sistemas de vuelo…) han producido aviones más rápidos, seguros y de mayor capacidad. En un principio su uso civil era casi exclusivamente para el transporte de viajeros, y de mercancías poco voluminosas, aunque con el paso del tiempo van adquiriendo mayor importancia otro tipo de mercancías, que necesitan una rápida distribución. En el transporte de viajeros, se ha experimentado un claro aumento de los usuarios, debido tanto al aumento del número de plazas disponibles, como a la bajada de las tarifas aéreas, así como la diversificación de los destinos tanto a largo (más de 4000 Km) como a corto recorrido (alrededor de 1000 Km).
El transporte aéreo necesita para su funcionamiento de aeropuertos, que son enormes infraestructuras dedicadas a las operaciones aéreas. Estas son grandes consumidoras de espacio, tanto para las pistas de aterrizaje y despegue como para las edificaciones necesarias para un correcto funcionamiento aeroportuario: Hangares (lugares de almacenamiento y reparación de los aviones), terminales de viajeros y mercancías, aparcamientos, almacenes, edificios de servicios, etc. Los aeropuertos suelen ser nudos de comunicación de varios medios de transporte, por lo que a sus inmediaciones llegan autopistas, carreteras o líneas de ferrocarril, que facilitan la comunicación con el resto del país.
La presencia de aeropuertos induce a la localización en torno a ellos de una serie de actividades económicas relacionadas con él, tales como hoteles, empresas de alquiler de vehículos, empresas de transporte urgente, centros de negocios, etc., que generan una dinámica económica muy importante en la zona.

Transporte acuático.

El transporte acuático es el realizado mediante barco, pudiéndose distinguir entre el transporte fluvial (por ríos y canales) y el marítimo. Su principal ventaja radica en poder transportar mercancías voluminosas a bajo coste, mientras que en contrapartida la velocidad del transporte es bastante menor. Esta velocidad ha provocado la decadencia del transporte de viajeros de larga distancia (copado por el transporte aéreo), mientras que en las cortas distancias se mantienen en formas de ferry (barcos relativamente rápidos que cubren frecuentemente líneas de pasajeros de corta distancia).
Tanto el transporte fluvial como el marítimo necesita de puertos para prestar sus servicios, estas infraestructuras sirven para la interconexión entre diferentes medios de transportes, por lo que deberán tener las edificaciones y almacenes necesarios para el desarrollo de su actividad.
Transporte fluvial. Los ríos son excelentes vías para adentrarse en los continentes, aunque no todos los ríos son navegables, dependiendo del caudal, el relieve del cauce (que no formen rápidos ni cataratas), del clima (algunos ríos se hielan en invierno y otros se secan en verano), de la compatibilidad con otros usos (represas para abastecimiento humano, producción de energía, regadío), etc. A pesar de estos condicionantes, existen numerosas redes de transporte fluvial en el mundo, como en el Reino Unido o en el norte de Europa, en la que se han unido varios ríos mediante canales (Ej. Danubio y Rhin).
Transporte marítimo. Está centrado en la actualidad prácticamente en el transporte de mercancías, quedando el de pasajeros reducido a los viajes de placer o cruceros y al transporte de corta distancias realizados por de los Ferry. El desarrollo de la marina mercante se ha basado en el aumento del tonelaje de los barcos (capacidad de las bodegas), la especialización (barcos dedicados al transporte de un solo producto: petroleros, barcos frigoríficos, porta contenedores, etc.) y cierto aumento de la velocidad. Estas transformaciones han hecho que se reduzca el coste del transporte de las mercancías. Por otra parte el aumento del comercio marítimo ha redundado en la necesidad de mayores espacios para almacenes, contenedores, industrias asociadas a productos transportados por barco (refinerías, petroquímicas, etc.), con lo que los puertos han crecido considerablemente, alejándose del centro de las ciudades portuarias.

3. El comercio.

3.1. Conceptos


El comercio nació de la necesidad de la población de cubrir todas sus necesidades con bienes que no producían ellos mismos; ello llevó a un intercambio de bienes entre personas o estados para satisfacer completamente esas necesidades. Hasta el abaratamiento y mejora de los transportes, el comercio se limitaba a realizarse con las zonas más próximas, a excepción de los productos caros cuyo transporte y posterior venta si resultaban rentables. Las grandes transacciones comerciales se realizaban en ferias (una vez al año), mientras que menores volúmenes de ventas se realizaban en los mercados, de periodicidad semanal y cuya celebración se hacía en las localidades más importantes. A partir de la Revolución Industrial, con la transformación de los medios de transporte, los intercambios comerciales entre lugares alejados se incrementaron.
Dependiendo del alcance de los flujos comerciales, se pueden distinguir entre comercio interior, que es aquel que se desarrolla entre personas residentes en un mismo Estado, por lo que se rigen por una misma legislación mercantil y utilizan la misma moneda, y comercio exterior, que es el que se realizan entre dos Estados diferentes.
a) Comercio Interior.
La distribución de productos en el interior de un país se hace a través de redes de establecimientos comerciales que dependiendo del consumidor al que se dirijan podrán ser minoristas, si su venta va destinada al público en general, o mayoristas, que son lo encargados de la venta de las mercancías entre los minoristas. A su vez los minoristas se pueden clasificar dependiendo de su tamaño, en pequeño comercio (que suele ser especializado), o grandes superficies comerciales que ponen a disposición del público cualquier producto.
b) Comercio Exterior.
Es el realizado entre distintos Estados, debido a las diferentes producciones de bienes y servicios que se realizan en cada uno de ellos de acuerdo a condicionantes físicos y humanos. La compra de productos en el extranjero constituyen las importaciones, mientras que la venta de producto nacional a otros países forma las exportaciones. La diferencia entre el valor de los productos exportados (que constituyen ingresos para el país) y los importados (que constituyen gastos) se denomina Balanza Comercial. Si al intercambio de bienes materiales les incluimos cualquier otra transacción económica realizada entre países, como los generados por la prestación de servicios a extranjeros (el turismo por ejemplo), las transferencias realizadas por los emigrantes y los inmigrantes, las inversiones de unos países en otros, etc., obtendremos la denominada Balanza de Pagos, que no es más que el cálculo del flujo monetario existente entre dos países. La balanza de pagos puede ser deficitaria si los ingresos de capitales procedentes del extranjero han sido menores que las salidas de estos hacia el exterior., o bien puede ser positiva si se ha ingresado más de lo que se ha gastado.
BC = Ex - Im
BP = BC ± otros flujos económicos

El comercio en el mundo.

Se denomina flujo comercial a las corrientes de bienes transportados desde un punto de origen (lugar de extracción o producción) hacia un punto de destino (consumidores), pudiéndose ser estos flujos de materias primas o de productos elaborados. Los flujos monetarios son las corrientes de divisas que circulan para efectuar los pagos de esos productos.
El comercio internacional está dominado por los países desarrollados, que controlan la mayoría de los intercambios. Así el 80 % de los productos elaborados que se mercadean en el comercio internacional proceden de los países desarrollados. Por el contrario, los países del Tercer Mundo, dominan en mercado de las materias primas y los productos energéticos. En cuanto a los ingresos producidos por este comercio, los productos elaborados generan mayor valor que las materias primas, por lo que las zonas más desarrolladas obtienen mayores beneficios de los intercambios comerciales.
La tendencia mundial en el comercio es la Globalización o Mundialización, esto es, la apertura de los mercados a escala mundial generadores del libre comercio entre naciones. Para ello se han seguido negociaciones internacionales en el marco de la Organización Mundial del Comercio sobre distintos productos que han sido recogidas en los acuerdos y normas jurídicas mediante las cuales, los Estados firmantes han ido eliminando las medidas proteccionistas que imponían a las mercancías extranjeras para evitar que les hicieran la competencia a las nacionales. La Organización Mundial del Comercio (OMC-WTO) es una organización internacional creada en 1995 y sucesora del Acuerdo General de Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), cuya misión es la de regir el comercio entre países. Desde el origen del GATT, en los años 50 hasta nuestros días ya en el seno de la OMC, el comercio internacional ha evolucionado de una manera importante, así pues, las exportaciones de mercancías han registrado un aumento del 6 por ciento anual.
Históricamente se han ido alternando momentos en los que dominaba el libre comercio (librecambismo) con otros momentos en los que se planteaban trabas al tránsito de mercancías por el territorio (proteccionismo).
Esta globalización de la economía en la que estamos inmersos hoy en día, ha producido a escala mundial la concentración de las empresas, desapareciendo las menos productivas y desarrollándose enormes multinacionales extendidas por todo el mundo, entre las que controlan una gran parte del mercado. Por otra parte, esta globalización ha permitido la reubicación mundial de las industrias, trasladándose a países menos desarrollados aquellas industrias que necesitan mucha mano de obra o que son muy contaminantes.
Además de los acuerdos mundiales, también se han producido otros a escala regional entre países próximos para favorecer los intercambios mutuos. Una asociación comercial y económica comenzó siendo lo que hoy es la Unión Europea. Otros ejemplos son el tratado de Libre Comercio entre México, EE.UU. y Canadá; la Asociación Económica Centroamericana, la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental, etc. En todos los casos se comenzó desarrollando la integración económica mediante la supresión de las trabas aduaneras, la especialización de cada país en aquellas producciones que les son más rentables y la defensa común de los productos interiores frente a los de terceros países. De todos los intentos de integración mundiales, uno de los más satisfactorios ha sido el europeo, cuya integración económica se ha completado surgiendo una moneda común y derivando en la actualidad hacia una integración política.

4. El Turismo.


El turismo ha sido definido a efectos estadísticos por la Organización Mundial del Turismo como “Las actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos al de su entorno habitual, por un período de tiempo consecutivo inferior a un año, con fines de ocio, por negocios y otros motivos”. Pero no todos las personas que viajan se les pueden considerar como turistas. Como se observa en la figura 1, la OMT diferencia entre visitantes y otros viajeros, categoría entre la que “se incluyen trabajadores fronterizos, migrantes, nómadas, pasajeros en tránsito, refugiados, diplomáticos, miembros de las Fuerzas Aéreas y viajes diarios de rutina”; mientras tanto, los visitantes los diferencia entre turistas, que son aquellos “visitantes que permanecen una noche por lo menos en un medio de alojamiento colectivo o privado”, y excursionistas, que son “aquellos visitantes que no pernoctan en un medio de alojamiento colectivo o privado en el lugar visitado”, esto es, visitantes de día.

Ilustración 3. Definición de Turismo.

Los dos componentes principales del Sistema Turístico son la Oferta y la Demanda Turística, cuya compleja red de relaciones tanto físicas como intangibles, se desarrollan sobre un territorio determinado (origen, destino y espacio recorrido entre ambos), y causan una serie de impactos tanto positivos como negativos en aspectos ambientales, socioculturales, y económicos en todo el territorio sobre el que se asienta y desarrolla el Sistema Turístico (Figura 2).

Ilustración 4. Sistema Turístico.

La demanda turística la componen los visitantes (que incluyen turistas y excursionistas), y se ve afectada por factores internos a la demanda, como las motivaciones que animan a viajar; externos, como las mejoras económicas, los cambios demográficos y sociales, la mejora tecnológica, factores políticos, de planificación y ecológicos, seguridad, etc.; y finalmente factores propios del mercado (derivados de su relación con la Oferta), como el conocimiento de la oferta, desarrollo de productos turísticos, etc. (Figura 3).

Ilustración 5. Estructuras de la Oferta y la Demanda.

Por el contrario, la oferta turística está integrada por los elementos que atraen al turista a un destino determinado y satisfacen todas sus necesidades, así podríamos indicar como componentes de la oferta los recursos turísticos, la planta turística (conjunto de empresas relacionadas con el sector), las infraestructuras y transportes y los elementos institucionales sobre los que se desarrolla (Figura 3).
En los Recursos Turísticos hay que diferenciar entre atractivos turísticos, que serían aquellos que motivan la visita del turista (naturales, culturales, eventos...), y actividades turísticas, que corresponderían a la forma de uso de ese recurso por parte del visitante (paseo, baños, observación de aves...).

Ilustración 6. Ejemplo de Estructura de un Recurso Turístico.

La Planta Turística son aquellas empresas que facilitan al turista la permanencia en el lugar de destino (alojamiento, restauración, esparcimiento, desplazamiento, etc.). Estos servicios suelen darse en el destino a excepción de las agencias de viajes emisoras, que actúan en el lugar de origen.
La Infraestructura permite el buen uso y funcionamiento de recursos turísticos y planta turística, ya que incluye las infraestructuras relativas al transporte (carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos...), comunicaciones (telefónicas...) energía, agua potable, alcantarillado, recogidas de basuras...
El transporte corresponde a los medios terrestres, aéreo y acuáticos disponibles en la zona turística.
Los elementos institucionales están relacionados con la legislación turística y general, la organización institucional, las facilidades públicas a empresas privadas, promoción pública, y en definitiva toda actividad pública que afecte al turismo.
Dependiendo del territorio donde se desarrolle la actividad turística, es decir del destino turístico, podemos distinguir dos categorías principales de turismo, por una parte el turismo urbano, y por otra el rural, atendiendo a la clasificación más sencilla del espacio realizada en geografía. Ahora bien, en atención a las motivaciones y actividades que se desarrollen en estos espacios se pueden distinguir otros tipos de turismo, unos más propios del espacio urbano, otros más propios del espacio rural y finalmente otros que se practican indistintamente en un territorio u otro.

Ilustración 7. Clasificación del Turismo en función del espacio en el que se desarrolla.

Así, encontramos modalidades turísticas propias del espacio urbano, ya que aquí es donde se les ofrece la infraestructura adecuada; se engloban en la denominación común de turismo urbano prácticas tales como el turismo de negocios, congresos y seminarios, convenciones, deportivo, lo que no quita que esporádicamente se puedan desarrollar en el espacio rural. Entre las modalidades desarrolladas en el espacio rural tenemos como variedades más destacadas el agroturismo, el ecoturismo, el turismo de pueblos, el turismo de aventura. Existen otras modalidades que no se definen por uno u otro espacio, pudiéndose practicar en ambos, como el turismo cultural, el de sol y playa, el religioso, el étnico y nostálgico y el de salud; su localización depende de la del recurso turístico que lo motive, o de la infraestructura adecuada.
La actividad turística como cualquier actividad humana, se desarrolla sobre un territorio determinado, generando sobre él una serie de impactos. Estos podrán ser serán económicos, puesto que la actividad turística da empleo a muchos trabajadores, con lo que se dinamizan las zonas de destino, aunque como aspecto negativo presente una alta inflación en los precios; culturales, por lo que significa de relaciones entre culturas y pueblos diferentes, por lo que se producirá un intercambio cultural enriquecedor tanto para los habitantes del lugar de destino, como para los turistas; y como aspectos negativos, la difusión de hábitos urbanos poco saludables por las zonas turísticas (drogas, prostitución…); y ambientales**, ya que la construcción de edificios, carreteras, y otras infraestructuras turísticas destruyen parcialmente el recurso turístico paisajístico, por ejemplo en las zonas litorales o la presencia masiva de turistas acaba degradando los ecosistemas naturales, aunque la visita de estos espacios genera una concienciación social que ayuda a protegerlos legalmente.